Construir un negocio familiar o dar continuidad al legado de nuestros padres o abuelos de seguro es apasionante y representa grandes oportunidades de desarrollo en el mundo empresarial. Las estadísticas y tendencias a nivel mundial nos muestran que las empresas familiares están tomando cada vez más participación en la economía.

En Paraguay  las Empresas Familiares representan el 85% de las unidades de negocios y generan el 66%de los empleos, sin embargo el 70% desaparecen con sus fundadores y apenas el 8% llegan a la 3ra generación.

¿Qué modelo de negocio quieres heredar a tus nietos? 

Con el objetivo de ayudarte a analizar y tomar decisiones al respecto, quiero presentarte  4 situaciones que son las mayores causas del fracaso de las Empresas Familiares:

  1. Falta de reglas claras

Cuando se trata de un negocio familiar, generalmente los lineamientos se emiten en forma oral y de manera informal, lo que puede generar conflictos o malentendidos.  Manejar las expectativas en el ambiente familiar ya es complicado ¡Imagínese trasladar al ambiente empresarial!

Al igual que otras empresas, las Empresas Familiares igualmente deberían realizar una normativa interna por escrito, con códigos de conducta que plasmen la cultura organizacional. 

Consensuar y definir un organigrama o estructura organizativa en una empresa familiar no es una tarea sencilla, pero es sumamente importante pues representa la estabilidad de la empresa. Para formalizar esta estructura de gobierno, el líder o conjunto de líderes principales (directivos) deben determinar cuáles son las necesidades de la empresa y a partir de estas, definir las funciones, todo por escrito. 

Y por supuesto medir el desempeño de cada cargo, el hecho que sea familiar no habilita para ocupar cargos. 

  1. Falta de visión a largo plazo

Si los miembros de la empresa tienen claro los objetivos estratégicos planteados, los esfuerzos darán resultados óptimos y la organización aumentará su productividad. Para esto es necesario que todos entiendan y cuenten con una visión compartida, inyectada de pasión, trabajo en equipo y compromiso con lo que se quiere lograr.

La definición de los propósitos de la empresa va más allá de simplemente metas económicas, se trata de la esencia y el porqué estamos en este negocio, es esta la energía que impulsará la perpetuación del legado de familia. 

  1. Ruidos de comunicación

La comunicación es un proceso vital en las empresas familiares. Por eso cuando hay poca comunicación o se utiliza un proceso no adecuado, seguramente se presentan los conflictos que se materializan en malentendidos, rumores, discusiones, y malas relaciones personales.

Lograr una buena comunicación requiere en primer lugar, la atención para analizar y determinar si la misma es buena y adecuada, y en segundo lugar, requiere que se le dedique tiempo para eventualmente aprender las técnicas necesarias para mejorarla.

El lenguaje de la comunicación en la familia es el amor, sin embargo, en el ambiente empresarial tendremos que redoblar esfuerzos. En el ambiente laboral juega la jerarquía y debemos ser capaces de establecer comunicación en base al respeto mutuo. 

  1. Afectividad x efectividad

Con frecuencia notamos que la efectividad es sacrificada por la afectividad. Por ejemplo si el esposo es el dueño, por ende director general y la esposa la gerente de administración, es muy común que se confundan y que actúen de acuerdo a la relación de esposos y no de acuerdo a las funciones del puesto que les corresponde.

La carencia de una estructura formal, con definición de perfiles de puestos e indicadores clave de desempeño para cada puesto, permite que un miembro de la familia que ejerce un puesto directivo o gerencial no está sujeto a demostrar efectividad en resultados. 

La empresa no debe ser considerada como una especie de fundación o casa hogar. 

No existe una guía estándar que conduzca al éxito del negocio familiar, cada empresa es diferente y se conforma de un modo distinto. Lo más importante es que exista siempre el compromiso, el liderazgo, la profesionalización y el trabajo en equipo, estableciendo un límite entre el negocio y la relación familiar.

 

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